En este Mundial, Brasil ha cambiado el juego bonito por el robo bonito, y eso se ha notado cuando se han enfrentado a un equipo de un nivel superior a Chile o Colombia. (con respeto a los lectores de ambos países).
Las sensaciones no habían sido buenas pero la prensa callaba y vendían humo sobre la lesión de Neymar. Días y días con la lesión de Neymar. ¿Y de Onazi no se acuerda nadie? El nigeriano sufrió una rotura de tibia, peroné y ligamentos, pero claro, no es mediático, no es brasileño, no es el nuevo Pelé.
Por este y más detalles como silbar a equipos europeos, insultar a jugadores, esperar a selecciones rivales cuando salían en el autobús para abuchearlas, Brasil se ha ganado el resentimiento de las aficiones europeas, y no tan europeas. Había un deseo mundial que quería la victoria alemana y la humillación brasileña.
Y el karma es el karma amigos, llegó Brasil frente Alemania, y los germanos arrasaron a los brasileños, 1-7, y porque Alemania echó el "freno". La venganza es dulce, y rápidamente las redes sociales se llenaron de burlas justificadas hacia los brasileños, mientras su público se marchaba del estadio y empezaba a quemar banderas brasileñas.

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